Existe cada vez un mayor número de personas destinadas laboralmente a otros puntos de España diferentes a su localidad. Esto obliga a tener que plantearse una serie de cuestiones en los que la economía y la comodidad son claves para decidir. Así ocurre con dos ciudades españolas, una consolidada como capital socioeconómica, y otra en fase de crecimiento y consolidación en muchos sectores de trabajo: Madrid y Málaga.

Por suerte, las conexiones entre ambas ciudades han avanzado hasta el punto de tardar apenas dos horas y cuarto viajando en los trenes de alta velocidad y algo más de una hora si decidimos coger el avión. Este punto a favor podría hacer pensarse la idea de buscar otros rumbos en la vida diaria y elegir un nuevo lugar de residencia que suponga mayor confortabilidad para el trabajador y su familia.

Nadie va a poner en duda todas las ventajas que ofrece una ciudad como Madrid, pero entre la población siempre hay una cierta inclinación en buscar lugares más tranquilos y huir del bullicio y el estrés que supone la capital. Los madrileños pueden y deben estar acostumbrados al día a día en una de las grandes urbes, pero quizá alguien que proceda de ciudades o municipios con mucha menos población podría sentirse desbordado.

Con todos estos puntos a favor y en contra, ¿es necesario marchar de la capital y emprender nuevos horizontes descubriendo una ciudad como Málaga? La respuesta es sencilla: ven y descubre qué puede ofrecerte el epicentro cultural y turístico de la Costa del Sol. Málaga copa las encuestas de mayor calidad de vida, colocándose entre las diez ciudades europeas que más alto puntúa, según el Eurobarómetro de la Comisión Europea. Por otro lado, no echarás de menos el ambiente en la calle porque es una ciudad muy viva –que no estresante– con multitud de ofertas de ocio, centros comerciales y lugares temáticos que harán las delicias de los más pequeños de la casa.

Otro valor a tener en cuenta es el precio de la vivienda. Por ejemplo, el precio de los alquileres en la ciudad madrileña es significativamente más alto, antojándose muy difícil encontrar un piso que esté a la altura por menos de 700 u 800 euros al mes.

Otro punto interesante es el de las distancias a recorrer. ¿Quién no ha oído hablar de los diferentes autobuses, trenes de cercanías o líneas de metro que debe coger un empleado para acudir a su puesto de trabajo en la capital? Las grandes distancias existentes son un verdadero hándicap que puede hacerte perder mucho tiempo al día. Málaga es una ciudad mucho más pequeña –y también dispone de una flota de transporte público a la altura para llevarte de un lugar a otro en poco tiempo–.

Si te encuentras en la situación de decidir si mantener tu lugar de residencia en Madrid o ir hasta Málaga con tu familia –o adquirir en Málaga una segunda vivienda para pasar los días de trabajo–, la mejor decisión es venir unos días y conocer la ciudad. Será la mejor forma de convencerte.

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