Emprender una nueva aventura cambiando de localización puede resultar abrumador. Adentrarse en lo desconocido y pasar de un estado de comodidad absoluta, tranquilidad y con todo controlado a cambiar de rumbo siempre conlleva incertidumbre y un período casi obligado de adaptación. Es posible que la estabilidad que has conseguido con trabajo y sacrificio se tambalee al principio, pero puede merecer la pena.

Hay una serie de pilares sobre los que construimos nuestra vida para alcanzar la estabilidad plena:

  • Economía. La estabilidad económica es crucial para ir con buenas miras hacia el futuro, ya sea personal o familiar. Cambiar de ciudad sirve para renovarse en todos los aspectos, pero si lo haces teniendo un trabajo asegurado, es más fácil avanzar.
  • Vivienda. Es esencial elegir qué tipo de casa vas a habitar durante el tiempo –mucho o poco– que vayas a estar fuera de tu hogar. El descanso y la comodidad favorecerán la concentración en el nuevo trabajo y la convivencia dentro y fuera de casa. Vivir en un domicilio bien situado –cerca del trabajo y de comercios útiles– con la compañía adecuada nos ahorrará decenas de horas a la semana y facilitará mucho la vida.
  • Relaciones personales. Existen diferentes posibilidades cuando se cambia de localización, y no todas tienen las mismas consecuencias. Puedes viajar solo dejando una familia en casa, ir solo en busca de nuevas experiencias personales y/o amorosas, o puedes llevar tu familia a tu nuevo destino. Internet es siempre la mejor opción cuando andas en soledad en la nueva ciudad, pero, aunque pueda parecer que te hace sentir mejor, siempre es conveniente salir en busca de nuevas amistades.
  • Salud. Los tres pilares anteriores conforman el mayor porcentaje de energía necesaria para alcanzar el cuarto. Comer y dormir bien, unido a hacer ejercicio de manera regular podrán mantener tu cuerpo y tu cabeza en orden y te darán el ánimo y la energía que necesitas para afrontar los cambios con buena cara.

Siempre existen dudas acerca de cómo te va a sentar ese cambio de aires por motivos laborales. Si tienes opciones de dar un paso atrás y volver a Madrid, prueba alquilando un piso con opción a compra. Si no es lo que pensabas, siempre puedes volver. Pero si, en cambio, el traslado de vivienda te ha sentado verdaderamente de perlas, siempre te la puedes acabar comprando.

A quien está acostumbrado a los cambios puede resultarle excitante y tomárselo como una aventura que le aleje del tedio de la rutina, pero hay quien prefiere tener claros los lugares de referencia cuanto antes y sentirse arropado por los sitios que conoce llevado por la costumbre. Hoy en día, la tecnología facilita mucho la integración en una nueva ciudad: brinda herramientas que pueden sernos muy útiles, como las plataformas donde hacer planes de ocio.

A la hora de la verdad, cambiar de ciudad no es tan difícil. Si sabemos gestionarnos y conseguimos dar con la tecla, adaptarse a los cambios de ubicación no es tan complicado.

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